26 sept 2010
24 sept 2010
Te odio, realmente lo hago. Sueño recurrentemente con vos, con que te encuentro y te digo todo, con que me pedís perdón y te ignoro. No me interesa tu perdón. No me interesás vos, no me interesa tu metro noventa ni tu desinterés. Me peleo cada minuto conmigo misma por haberte dejado conocerme tanto, ahora soy demasiado vulnerable. Pero vos también lo sos, desgraciadamente recuerdo cada puta palabra, cada conversación y cada ataque de sinceridad que tuviste conmigo. Cada 'te quiero' que me dijiste y cada beso que me diste. Tan presente estás en mi cabeza que eso sólo me lleva a odiarte, a querer borrarte impacientemente de cada rincón en el que estás (que últimamente son demasiados). No quiero escuchar más tu nombre ni tu apellido, no quiero enterarme de lo que hacés y de dónde estás. Quiero dejar de escuchar sin cesar la música que vos escuchás, dejar de ver tus películas favoritas. Dejame, es todo lo que te pido. Prometo hacer lo mismo, pero necesito que des el primer paso.
Chiara, él ya te dejó. Es hora de que vos lo dejes a él. Es hora de que dejes de hablar de él, de preguntar por él, de llorar por él. Se fue, se fue y no va a volver.
Te odio por todo eso y por muchas cosas más. Pero últimamente sospecho que el principal motivo por el cual te odio, es porque detrás de todo ese rencor existen unas infinitas ganas de verte. De verte y de decirte que te extraño.
No quería un final, y menos uno abierto.
13 sept 2010
8 sept 2010
Átopos
Átopos: El ser amado es reconocido por el sujeto amoroso como "átopos", es decir, como inclasificable, de una originalidad incesantemente imprevisible.
Es átopos el otro al que amo y que me fascina. No puedo clasificarlo puesto que es precisamente el único, la imagen singular que ha venido milagrosamente a responder a la especificidad de mi deseo. Es la figura de mi verdad.
Sin embargo, amé o amaré muchas veces en mi vida. ¿Ocurre pues que mi deseo, por especial que sea, se aferra a un tipo? ¿Mi deseo es por lo tanto inclasificable? ¿Hay, entre todos los seres que amé, un rasgo común, uno solo, por tenue que sea (una nariz, una piel, un aire), que me permita decir: ¡he aquí mi tipo! "Es totalmente mi tipo", "No es del todo mi tipo"? ¿En qué rincón del cuerpo adversario debo leer mi verdad?
La mayor parte de las heridas vienen del estereotipo: estoy obligado a hacerme el enamorado, como todo el mundo: a estar celoso, abandonado, frustrado, como todo el mundo.
*
Fragmentos de un discurso amoroso, Roland Barthes.
5 sept 2010
El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y yo no podía quedarme afuera. Gracias a Dios no fue exactamente la misma piedra, pero sí muy parecida. Me parece que tengo una visión muy distorsionada de mí, porque realmente me considero una mina demasiado abierta, una persona con la que es muy fácil hablar. No me cuenta escuchar, no me cuesta entender. Pero parece que los demás no me ven así. No sé si me tienen miedo o si simplemente me ven cara de pelotuda... Me parece que la segunda opción es la más acertada. El día que encuentre un tipo que pueda comunicarse conmigo (pero que principalmente pueda comunicarse con él mismo) voy a sentirme sumamente realizada. Me parece que para eso falta demasiado.
21 ago 2010
The ugly truth
La realidad es que te amé como no amé a nadie en dieciocho años. La realidad es que no puedo sentirme atraída por ningún hombre con el cual no tengas alguna similitud, ninguno que no tenga o tus ojos, o tu sonrisa, o tu nombre. Estás hasta en los lugares más recónditos, estás en la música y en los libros. Estás adentro mío y no sé si alguna vez voy a poder arrancarte del todo. La realidad es también que no puedo ser tan hipócrita: te sigo amando con la misma intensidad con la que te amé desde que me enamoré de vos a los trece años. La realidad, la cruda realidad, es que si bien vas a vivir para siempre en mí, ya no te necesito.
17 ago 2010
Catársis
Me saca, me saca ser tan crédula. Me saca tener tanta facilidad para convertir en realidad mis sueños (en una realidad irreal, claro está). Pienso, creo e imagino con tanta fuerza que dentro de mi cabeza todas esas cosas se tornan verdaderas, tangibles. Sí, dentro de mi cabeza, porque esta mitomanía tan particular hace que yo sola me haga acreedora de mis ilusiones. Me convenzo tanto de que no extraño a mis amigos, de que no extraño a mi ex novio y de que estoy bien, que de repente es verdad que no los extraño y que soy la mina más feliz del mundo. Trepo esa montaña de mentiras tan convencida que llegar a la cima me resulta facilísimo, pero de repente cuando caigo el golpe es tan fuerte que el dolor se torna insoportable. Y ese dolor viene de adentro, de donde más cuesta arrancarlo. Es ese dolor que te contrae absolutamente todos los órganos del cuerpo cuerpo, el que re oprime el pecho y te cierra la garganta. Y no te queda más que sonreír, por el mero hecho de que es un dolor más que merecido. No tenés más remedio que ir por la vida maquillando los golpes, secando las lágrimas y dibujándote la sonrisa cada vez que te levantás. Y temés volver a mentir, volver a lastimar, porque la realidad es que no sos consciente de eso. Pobre del que piense que sí. Ahora viene la parte donde me sale la hija de puta de adentro y donde deseo que algún día todos los que me juzgaron alguna vez sufran lo que sufro yo. Porque no me creen cuando les digo que estoy enferma, pero yo sé que lo estoy. Y ojo, la palabra "enfermedad" no sólo designa un cáncer, una hepatitis o una simple angina. La enfermedad también pasa por la cabeza, y yo no soy lo que comúnmente se denominaría una persona psicológicamente sana. Algún día me animaré a sacar a flote todo lo que hace meses está nadando en mi cabeza, algún día estaré limpia y todos van a entender que la mayoría de las veces yo no estaba tomando el control. Y quizá en ese momento yo me de cuenta de que las únicas personas que merecen entenderme son las que nunca se atrevieron a juzgarme por eso. Ese día va a ser demasiado tarde para todo el resto.
Fair enough
Soy una flor de conchuda, tanto me esmeré en buscarte que te encontré. No me vas a dejar en paz, ¿no?.
Bueno, quizá es hora de darme cuenta de que soy yo la que no te está dejando en paz a vos...
Bueno, quizá es hora de darme cuenta de que soy yo la que no te está dejando en paz a vos...
16 ago 2010
Spotless mind
Situación: Mis amigas en mi casa. ¿Vemos una película? Dale, tengo ganas de ver "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", ¿la vieron? Genial, yo tampoco. El living a oscuras, un vaso de coca y puchos. Play.
Partamos de la base de que Kate Winslet con el pelo azul me la baja un toque, pero bueno, parece que esto no es Titanic, viene un toque más jodida la cosa. "She was not happy and she wanted to move on", le dice Howard a Joel. Una viva bárbara la mina. Quiso olvidarse de él, se durmió y al instante nada había pasado. "Hola, me llamo Chiara y no soy feliz. ¿Me harías el favor de borrarme todo de la cabeza? Borrame a mi ex novio, al hijo de puta y a mis ex amigos, ¿puede ser?". Estaría bueno.
¿Estaría bueno? No, claro que no. No eligiría olvidarme de nada ni de nadie, porque mal que mal cada uno de ustedes (sí, el hijo de puta también) me constituyó como persona. Quizá no soy la persona que me gustaría ser, quizá no hice las cosas que debería haber hecho, quizá no amé como tendría que haber amado ni fui amada como quería ser amada. Pero al fin y al cabo soy Chiara, y hoy estoy tranquila con eso. Me gustaría entregarle un manual de instrucciones a cada persona que conozco, que de entrada sepan quién soy para que después no se desilusionen. Que entiendan soy la persona que mejor me sale ser, con mi color de pelo y de ojos, mi estatura y mi peso, mi forma de vestir, mi música y mis películas preferidas, mi familia y mis amigos, mi risa, mi llanto y mis ideas. Soy esta, ¿te gusta? Muy bien, bienvenido. ¿No te gusta? Por allá está la salida.
Partamos de la base de que Kate Winslet con el pelo azul me la baja un toque, pero bueno, parece que esto no es Titanic, viene un toque más jodida la cosa. "She was not happy and she wanted to move on", le dice Howard a Joel. Una viva bárbara la mina. Quiso olvidarse de él, se durmió y al instante nada había pasado. "Hola, me llamo Chiara y no soy feliz. ¿Me harías el favor de borrarme todo de la cabeza? Borrame a mi ex novio, al hijo de puta y a mis ex amigos, ¿puede ser?". Estaría bueno.
¿Estaría bueno? No, claro que no. No eligiría olvidarme de nada ni de nadie, porque mal que mal cada uno de ustedes (sí, el hijo de puta también) me constituyó como persona. Quizá no soy la persona que me gustaría ser, quizá no hice las cosas que debería haber hecho, quizá no amé como tendría que haber amado ni fui amada como quería ser amada. Pero al fin y al cabo soy Chiara, y hoy estoy tranquila con eso. Me gustaría entregarle un manual de instrucciones a cada persona que conozco, que de entrada sepan quién soy para que después no se desilusionen. Que entiendan soy la persona que mejor me sale ser, con mi color de pelo y de ojos, mi estatura y mi peso, mi forma de vestir, mi música y mis películas preferidas, mi familia y mis amigos, mi risa, mi llanto y mis ideas. Soy esta, ¿te gusta? Muy bien, bienvenido. ¿No te gusta? Por allá está la salida.
Quiero que me quieran por lo que soy y no por lo que hago, y quiero aprender yo a querer a los demás con ese mismo criterio.
Quiero de una vez por todas dejar de sentirme vacía.
2 jul 2010
Don't know why
¿Serías capaz de explicarme por qué sigo buscándote, por qué me paso horas buscando algún comentario escondido en Facebook, en blogs, por qué sigo leyendo las cosas que escribiste, mirando las fotos que sacaste, por qué te borré de todos lados y sin embargo sigo acordándome hasta tu número de celular, por qué me quedó esa sensación de que todo lo que pasó nunca pasó? Quizá vos no tengas la respuesta, pero yo sí la tengo. Todo eso pasa porque por más que yo no haya sido lo suficientemente mujer, vos tampoco fuiste ni sos lo suficientemente hombre. Claro, yo te entiendo: dejar de atender el teléfono era súper fácil. Me ganaste por cansancio, un día entendí que no ibas a atender más, que ibas a arreglar todo abriendo Hotmail, tipeando un par (literalmente un par) de renglones y apretando "enviar". Está bien, no te juzgo, realmente no es mi intención, pero sí es mi intención entenderte, me muero de ganas de hacerlo. ¿Vos te acordás que yo dejé a otra persona por vos, no? ¡Cómo no iba a entenderte! ¿Qué se te pasó por la cabeza? Fui una pendeja, sí, tenía diecisiete años, pero sin embargo creo que siempre, desde el primer día te demostré que por más inmadura que fuera, conmigo se podía hablar. ¿Te enganchaste con otra flaca? ¡Buenísimo! Realmente me alegro por vos, en serio lo hago. ¿Pero no podías decírmelo?, ¿qué buscabas evitar?, ¿de qué tenías miedo?, ¿realmente creíste que me iba a enojar con vos? No, no me iba a enojar. Triste me iba a poner, claramente, yo te quería mucho, ¿pero enojarme? Nunca. ¿Quién más iba a entenderte que alguien que pasó por la misma situación que vos? Me sorprende, me sorprende muchísimo porque te creía (bueno, lo sigo haciendo) un pibe demasiado inteligente. No pensé que ibas a elegir esa manera de manejarte. Es lo único por lo que te tengo rencor, porque me hubiese gustado que dieras la cara, que me dieras una explicación, que me miraras a los ojos una puta vez en tu vida. No me arrepiento de habérmela jugado por vos, ¿sabés?, porque realmente apareciste en un momento justo en el cual yo te necesitaba.
¿Por qué? Sigo sin entender. Me muero de ganas de verte, de ver cómo reaccionás y cómo reacciono yo. No sé si te cagaría a trompadas o simplemente te ignoraría. No sé, sólo sé que el día que tengas algo para decirme voy a estar muy dispuesta a escucharte. Sí, no lo vas a hacer, que nunca voy a recibir nada de tu parte y la duda la voy a tener para siempre, pero realmente voy a esperar esa explicación. Y ojo, no te confundas: no te estoy esperando a vos. Estoy esperando algo que me saque la angustia, algo que me saque esa duda constante y ese nudo que tengo en el pecho hace ocho meses. Dicen que soñar es gratis...
28 may 2010
Punto y aparte
De repente abro mi cuaderno y las palabras empiezan a circular sin sentido sobre sus hojas. Intento concentrarme en ordenarlas, pero no me permiten unirlas en un párrafo coherente. Agarro entonces una hoja en blanco y pretendo volcar todas aquellas cosas que quiero decir y no sé cómo; palabras sueltas comienzan a surgir de mi birome y me angustio aún más. Nuevamente se ríen de mi y no dejan atraparse. Decido entonces, en un acto de rebelión, arrancar las hojas y abollarlas, para luego jugar al básquet con mi tacho de basura. Una vez instaladas en el fondo del mismo me miran con un dejo de reproche y es por eso que, con algo de culpa por el impulso, resuelvo recogerlas.
Las hojas, la birome, las palabras y yo intentamos reconciliarnos. Es así como me siento nuevamente en mi escritorio y me sumerjo en un mundo que sólo yo comprendo.
26 may 2010
Presentación
Empezar de nuevo un blog significa un gran trastorno para mí. No lo intenté una vez, tampoco dos. Esta es la tercera vez que intento canalizar sentimientos a través de un teclado de computadora. ¿Por qué lo hago? No sé. Quizá soy tan masoquista, tan dependiente de las palabras como lo soy de tantas otras cosas. Quizá simplemente me sienta en deuda conmigo.
Que quede claro: No-hago-esto-por-ustedes. Lo hago porque por fin descubrí que me da mucho más placer reír que llorar. Esto es por y para mi. Nada de textos con doble sentido (dale, Chiara), nada de soportar a las personas que se den por aludidas.
Me cansé.
Me cansaron.
Me cansé.
Me cansaron.
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