Me saca, me saca ser tan crédula. Me saca tener tanta facilidad para convertir en realidad mis sueños (en una realidad irreal, claro está). Pienso, creo e imagino con tanta fuerza que dentro de mi cabeza todas esas cosas se tornan verdaderas, tangibles. Sí, dentro de mi cabeza, porque esta mitomanía tan particular hace que yo sola me haga acreedora de mis ilusiones. Me convenzo tanto de que no extraño a mis amigos, de que no extraño a mi ex novio y de que estoy bien, que de repente es verdad que no los extraño y que soy la mina más feliz del mundo. Trepo esa montaña de mentiras tan convencida que llegar a la cima me resulta facilísimo, pero de repente cuando caigo el golpe es tan fuerte que el dolor se torna insoportable. Y ese dolor viene de adentro, de donde más cuesta arrancarlo. Es ese dolor que te contrae absolutamente todos los órganos del cuerpo cuerpo, el que re oprime el pecho y te cierra la garganta. Y no te queda más que sonreír, por el mero hecho de que es un dolor más que merecido. No tenés más remedio que ir por la vida maquillando los golpes, secando las lágrimas y dibujándote la sonrisa cada vez que te levantás. Y temés volver a mentir, volver a lastimar, porque la realidad es que no sos consciente de eso. Pobre del que piense que sí. Ahora viene la parte donde me sale la hija de puta de adentro y donde deseo que algún día todos los que me juzgaron alguna vez sufran lo que sufro yo. Porque no me creen cuando les digo que estoy enferma, pero yo sé que lo estoy. Y ojo, la palabra "enfermedad" no sólo designa un cáncer, una hepatitis o una simple angina. La enfermedad también pasa por la cabeza, y yo no soy lo que comúnmente se denominaría una persona psicológicamente sana. Algún día me animaré a sacar a flote todo lo que hace meses está nadando en mi cabeza, algún día estaré limpia y todos van a entender que la mayoría de las veces yo no estaba tomando el control. Y quizá en ese momento yo me de cuenta de que las únicas personas que merecen entenderme son las que nunca se atrevieron a juzgarme por eso. Ese día va a ser demasiado tarde para todo el resto.
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