¿Serías capaz de explicarme por qué sigo buscándote, por qué me paso horas buscando algún comentario escondido en Facebook, en blogs, por qué sigo leyendo las cosas que escribiste, mirando las fotos que sacaste, por qué te borré de todos lados y sin embargo sigo acordándome hasta tu número de celular, por qué me quedó esa sensación de que todo lo que pasó nunca pasó? Quizá vos no tengas la respuesta, pero yo sí la tengo. Todo eso pasa porque por más que yo no haya sido lo suficientemente mujer, vos tampoco fuiste ni sos lo suficientemente hombre. Claro, yo te entiendo: dejar de atender el teléfono era súper fácil. Me ganaste por cansancio, un día entendí que no ibas a atender más, que ibas a arreglar todo abriendo Hotmail, tipeando un par (literalmente un par) de renglones y apretando "enviar". Está bien, no te juzgo, realmente no es mi intención, pero sí es mi intención entenderte, me muero de ganas de hacerlo. ¿Vos te acordás que yo dejé a otra persona por vos, no? ¡Cómo no iba a entenderte! ¿Qué se te pasó por la cabeza? Fui una pendeja, sí, tenía diecisiete años, pero sin embargo creo que siempre, desde el primer día te demostré que por más inmadura que fuera, conmigo se podía hablar. ¿Te enganchaste con otra flaca? ¡Buenísimo! Realmente me alegro por vos, en serio lo hago. ¿Pero no podías decírmelo?, ¿qué buscabas evitar?, ¿de qué tenías miedo?, ¿realmente creíste que me iba a enojar con vos? No, no me iba a enojar. Triste me iba a poner, claramente, yo te quería mucho, ¿pero enojarme? Nunca. ¿Quién más iba a entenderte que alguien que pasó por la misma situación que vos? Me sorprende, me sorprende muchísimo porque te creía (bueno, lo sigo haciendo) un pibe demasiado inteligente. No pensé que ibas a elegir esa manera de manejarte. Es lo único por lo que te tengo rencor, porque me hubiese gustado que dieras la cara, que me dieras una explicación, que me miraras a los ojos una puta vez en tu vida. No me arrepiento de habérmela jugado por vos, ¿sabés?, porque realmente apareciste en un momento justo en el cual yo te necesitaba.
¿Por qué? Sigo sin entender. Me muero de ganas de verte, de ver cómo reaccionás y cómo reacciono yo. No sé si te cagaría a trompadas o simplemente te ignoraría. No sé, sólo sé que el día que tengas algo para decirme voy a estar muy dispuesta a escucharte. Sí, no lo vas a hacer, que nunca voy a recibir nada de tu parte y la duda la voy a tener para siempre, pero realmente voy a esperar esa explicación. Y ojo, no te confundas: no te estoy esperando a vos. Estoy esperando algo que me saque la angustia, algo que me saque esa duda constante y ese nudo que tengo en el pecho hace ocho meses. Dicen que soñar es gratis...