8 sept 2010

Átopos

Átopos: El ser amado es reconocido por el sujeto amoroso como "átopos", es decir, como inclasificable, de una originalidad incesantemente imprevisible.

Es átopos el otro al que amo y que me fascina. No puedo clasificarlo puesto que es precisamente el único, la imagen singular que ha venido milagrosamente a responder a la especificidad de mi deseo. Es la figura de mi verdad.

Sin embargo, amé o amaré muchas veces en mi vida. ¿Ocurre pues que mi deseo, por especial que sea, se aferra a un tipo? ¿Mi deseo es por lo tanto inclasificable? ¿Hay, entre todos los seres que amé, un rasgo común, uno solo, por tenue que sea (una nariz, una piel, un aire), que me permita decir: ¡he aquí mi tipo! "Es totalmente mi tipo", "No es del todo mi tipo"? ¿En qué rincón del cuerpo adversario debo leer mi verdad?

La mayor parte de las heridas vienen del estereotipo: estoy obligado a hacerme el enamorado, como todo el mundo: a estar celoso, abandonado, frustrado, como todo el mundo.

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Fragmentos de un discurso amoroso, Roland Barthes.

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